El Reto de Enfrentar la Corrupción

6 de febrero 2018. José R. González-Campo. Coordinador Comisión Anticorrupción FIIC. Presidente Cámara Guatemalteca de la Construcción.

Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre el tema de corrupción. Para muchos de nuestros países, se trata de una realidad vergonzosa que está teniendo un costo enorme, tanto moral como económica, y que se traduce en la pérdida de credibilidad en las instituciones y finalmente en menores oportunidades de una mejor vida para las personas.  Según datos de la revista Forbes, los países corruptos presentan una inversión 5% menor, en comparación con otras naciones mejor calificadas, y le restan a sus economías un crecimiento de entre 2 y 9% de su Producto Interno Bruto (PIB).

Según Transparencia Internacional, la corrupción es el abuso del poder público para beneficio privado. Otras entidades la definen como el abuso de una función pública o privada para una ganancia personal, e incluye actos como el soborno a un funcionario, el enriquecimiento ilícito a través de la adjudicación de fondos públicos para el enriquecimiento personal, o el tráfico de influencias.   Sin duda alguna la gestión gubernamental es la principal fuente de oportunidades para comportamientos corruptos, pero me parece que  ésta segunda definición, también permite reconocer que en el sector privado, en menor medida, también enfrentamos prácticas corruptas que tenemos que enfrentar.

La corrupción no es exclusiva a un solo sector, se da en todos los ámbitos.  Sin embargo, está claro también, que el sector construcción es una de los más vulnerables.

Desde los procesos  requeridos para poder iniciar y ejecutar una obra, hasta las contrataciones de grandes proyectos de infraestructura, nuestra actividad está sujeta a un sinnúmero de oportunidades de discrecionalidad, abuso de poder,  manejo y disposición de especificaciones y fondos que son el campo fértil para el corrupto

La responsabilidad de prevenir y combatir la corrupción debe ser compartida por todos los actores que participan en la actividad constructiva.

Cada quien, en su ámbito, debe asumir su propia responsabilidad  para crear un frente efectivo y coordinado. Sin duda, al Estado hay que exigirle un comportamiento ejemplar  y debe ser referente de transparencia y de la implementación inmediata de protocolos y medidas anticorrupción.  Pero: ¿ cuál debe ser nuestro papel gremial en este proceso?

En primer lugar debemos considerar que antes de ser empresarios y directivos gremiales, somos ciudadanos de cada uno de nuestros países y tenemos una responsabilidad cívica, profesional y de ética personal con nuestro país que no podemos obviar.

Como personas y ciudadanos tenemos una responsabilidad de actuar.

En segundo término,  como asociaciones gremiales debemos tener también una posición muy clara ante señalamientos de corrupción,  quien haya faltado a la ley y a sus obligaciones, debe enfrentar las consecuencias de sus decisiones. La lucha contra la corrupción y por la transparencia es una responsabilidad cívica del sector privado, pero además debe ser parte fundamental de la defensa de la actividad empresarial honesta que cumple cabalmente con sus obligaciones.

La lucha contra la corrupción debe ser parte de nuestra gestión gremial y una obligación frente a nuestros asociados.

No hay métodos únicos ni sencillos para combatir la corrupción,  este debe ser un proceso de largo plazo de un cambio cultural profundo.  La Federación Interamericana de la Industria de la Construcción (FIIC) está comprometida en ese esfuerzo y para ello cuenta con una Comisión Anticorrupción que coordine y apoye los esfuerzos de todos sus asociados y de forma conjunta

José R. González-Campo. Coordinador Comisión Anticorrupción FIIC. Presidente Cámara Guatemalteca de la Construcción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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