El papel de una Empresa Socialmente Responsable.

24 de abril 2017. Por Ing. Lorenzo Constans, Coordinador de Comisión de Responsabilidad Social Empresarial ( RSE ) de FIIC.  Consejero FIIC por Chile.

En el mundo actual, las organizaciones empresariales y  sus directivos están constantemente enfrentados a continuos cambios, sean  políticos, económicos, sociales, exigencias ambientales, legales o laborales.

Pero además de su propia actividad, está siempre presente el afrontar desastres naturales como terremotos, inundaciones, incendios, etc.

Todos estos cambios, así como las tareas de reconstrucción representan un desafío para el mundo empresarial,  que no solo debe estar preparado para abordarlos, sino tener la capacidad de anticipar planes de emergencia para el caso de desastres naturales en complemento a las tareas de la autoridad, que muchas veces reacciona de manera tardía y poco eficiente.

Hoy la sociedad está exigiendo algo más que la producción de bienes y servicios de calidad, sino una irreprochable conducta ética y  cualquier falta en ese sentido, repercute inmediatamente en la reputación no solo de esa empresa, sino la del propio sector empresarial, con el consiguiente daño a la actividad privada.

Muchas de estas acciones  no dependen exclusivamente de decisiones tomadas al interior de la empresa, sino también a instancias de carácter gremial, pero que afectan positiva o negativamente la imagen  de una determinada empresa:  del empresario como desarrollador de su gestión y de la valorización del emprendimiento privado ante la opinión pública, incluso irradiando no solo al país involucrado sino a través  de  la información instantánea de los medios de comunicación de manera  regional como globalmente.

El empresario además de buscar el desarrollo de su empresa y su legítima retribución al riesgo de su inversión, debe considerar de manera permanente la  función social  responsable que involucra a tanto a sus trabajadores como el entorno de su medio ambiente de esta manera contribuir al desarrollo armónico de una comunidad y finalmente del país.

Sin embargo no basta con esto, ya que existiendo hoy redes sociales y medios de comunicación muy activos y presentes, debemos ser capaces, según mi opinión,  de informar con mensajes simples los hechos concretos, como es en realidad la actividad empresarial, para entender que es indispensable para complemento de la función del Estado.

Factor muy trascendente es el político.

Tanto   el  poder  ejecutivo como el legislativo  tienen la responsabilidad de promulgar  leyes y aplicarlas:   ahí es donde la experiencia de nuestro sector resulta clave para informar acerca de la realidad productiva y de esta manera influir en leyes que beneficien al país, con trabajo de discusión prolija y buscando el beneficio general por sobre el particular, en vez de usarlas como herramienta para fines electorales.

A veces observamos con preocupación el poco reconocimiento de la alianza pública privada, herramienta exitosa para avanzar hacia el desarrollo, beneficiosa para el país y por ende para todos los trabajadores y sus familias, que  solo sea  recordada en momentos transitorios, cuando los crecimientos son insuficientes, aumento de la cesantía o baja de la inversión.

Hoy las empresas son objeto de crítica y observación permanente por la opinión pública, haciendo la salvedad que la opinión de los trabajadores en cuanto a la empresa en la cual laboran, es diametralmente diferente a la opinión de carácter general siendo bien valorada y reconocida.

Creo que nuestras empresas deben tener en cuenta que no basta con el cumplimiento de las leyes, sino además implementar mecanismos y herramientas que permitan hablar a través de hechos concretos, pero bien hechos, pues de esta manera encontraremos la legitimidad pública de nuestra actividad, y con ello no solo aumentar o recuperar su reputación, sino que lograr la valoración y reconocimiento de la importancia del sector privado.

Sin embargo el escenario es complejo y sumamente complicadas las soluciones,  por  lo cual debemos estar innovando permanentemente,  y cuya valorización incorpore costos medio-ambientales o sociales, como también destacando los beneficios reales para la sociedad, buscando por medio de la colaboración entre empresas de otros giros que comparten un mismo escenario.

El futuro es promisorio por el avance tecnológico y también social, pero no debemos olvidar que la empresa es actor fundamental a la cual se le exige en ámbitos en las cuales no pertenecen precisamente a su propia actividad principal.

En ese aspecto siendo ciudadanos corporativos la capacidad de asociación  es especialmente importante.

Este es un momento propicio para la unidad y ahí radica la gran función que organizaciones como FIIC, pueden hacer por nuestros países a través de sus cámaras nacionales, promoviendo buenas prácticas, experiencias exitosas y analizando con rigor  las fallidas,  y de esa manera  evitar cometer errores que retarden el avance de nuestras sociedades.

Ello nos obliga a ser rigurosos en la conducta de nuestras empresas, incluso sancionando aquellas que afecten valores tan fundamentales como la confianza, transparencia, honestidad y la ética en todos los niveles de ellas, desde los socios y ejecutivos hasta quienes desarrollan las labores más humildes.

En ello  las herramientas y experiencias compartidas por la FIIC y en especial por la Comisión de Responsabilidad Social Empresarial (RSE)  promueven  y fomentan políticas de carácter permanente en la búsqueda  de mantener una percepción no solo de productividad y eficiencia sino también de carácter social.

24 de abril 2017. Por Ing. Lorenzo Constans, Coordinador de Comisión de Responsabilidad Social Empresarial ( RSE ) de FIIC.  Consejero FIIC por Chile.