La productividad de la construcción en Uruguay

17 de julio del 2017. Por Sr. José Ignacio Otegui, Presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay.

En línea con el interés del sector empresarial en la productividad y eficiencia de la industria de la construcción, el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) en Uruguay elaboró un documento de trabajo con el objetivo de estudiar la productividad en la industria uruguaya de la construcción. El CEEIC analizó la productividad de la industria de la construcción estimando, por un lado, desde el punto de vista macroeconómico, la  productividad aparente de la mano de obra (medida como el cociente entre estimaciones del producto total de la industria y del número de horas totales trabajadas en el sector) y por otro lado, desde el punto de vista microeconómico, midiendo la productividad en la Construcción de Viviendas (a través de la evolución de la cantidad de jornales necesarios para construir un metro cuadrado de obra nueva).

Si bien podrían existir algunas limitaciones en estas estimaciones por la calidad y detalle de las estadísticas sectoriales, estos indicadores son de utilidad para aproximar la relación entre los recursos utilizados en los procesos productivos y el producto obtenido en el sector, incorporando en ambos insumos empleados para el cálculo del indicador a las actividades formales e informales que engloba la industria de la construcción, y para tener una medida de la evolución de la productividad del trabajo en obras de vivienda.

¿Qué reflejan los indicadores de productividad calculados por el CEEIC?

De acuerdo al estudio del CEEIC, el análisis de las obras relevadas con el fin de alcanzar una medida de productividad del trabajo en obras de vivienda, con una determinada tipología, indica que la productividad de la mano de obra en la construcción de viviendas habría caído en torno al 20% en los últimos 5 años con respecto al período 1995-2010, pese a la incorporación de cambios en los procesos productivos y de diversas tecnologías.

En tanto, los resultados de la estimación del CEEIC de la productividad aparente de la industria uruguaya de la construcción están alineados con los resultados del estudio de la productividad de la mano de obra en la construcción de viviendas. En concreto: la productividad aparente de la construcción habría caído desde fines del 90 hasta 2002, año en que se desencadenó una crisis económica en nuestro país.

En relación con lo anterior, si bien la caída en la productividad fue un fenómeno de carácter generalizado, en el caso de la Construcción la baja se dio en mayor escala que en otros sectores de actividad.

Tras la crisis económica del 2002, el indicador percibió una mejora a raíz de la reactivación de la economía. De todas maneras, hay que destacar que el cálculo del CEEIC indica que en la década que va desde 2005 a 2015, la productividad aparente de la construcción se mantuvo relativamente estable, en niveles significativamente inferiores a los de la década del 90.

Este comportamiento no fue parte de una tendencia generalizada dado que la productividad aparente de la economía uruguaya calculada también por el CEEIC habría crecido en forma sostenida en ese mismo período. En resumen:en los últimos 20 años (variación “punta a punta”), la productividad aparente de la mano de obra en la industria de la construcción uruguaya cayó 10% de acuerdo al estudio del CEEIC, mientras que la del total de la economía creció 45%.

Si bien en el cálculo del indicador se considera sólo el factor productivo trabajo, en la interpretación debería tomarse en cuenta que los cambios observados podrían atribuirse no sólo a variaciones en la mano de obra, sino que puede verse alterado por guarismos en otros factores productivos como la inversión en capital físico, la gestión, ya que éstos están contemplados en el producto (output) que se genera con la actividad del sector.

Al poner el foco en la inversión en capital, uno de los factores que podrían explicar la evolución de la productividad aparente, de acuerdo a información publicada por el Banco Central del Uruguay, en el período entre 2005-2016 se observó un incremento gradual, aunque no muy significativo, en la relación entre inversión en capital fijo en el sector y el PIB Nacional.

Mientras que en 2005 la inversión en construcción representaba un 9,7% del PIB, en el 2016 representó un 12,4%.

En montos, de los 9.900 millones de dólares que se invirtieron en capital fijo en la economía el año pasado, 6.500 correspondieron al sector construcción.

En el período en que la productividad aparente de la construcción se habría mantenido estable (2005-2015), la inversión en capital fijo del sector (tanto desde el sector público como desde el sector privado) habría sido, en promedio, 1,5 veces el Producto Bruto de la Construcción. Esto es, se habría invertido más de lo que el sector generó como producto (output). A su vez es pertinente señalar que, si bien la inversión en construcción se registra tanto desde el sector público como desde el privado, en este último, los montos de inversión han sido históricamente superiores.

Como complemento a estos datos sobre la inversión, según el CEEIC, las importaciones de bienes de capital de la Industria de la Construcción mostraron un importante dinamismo en los 10 años entre 2003 y 2013, lo que constituye otro argumento para demostrar que la industria de la construcción acompañó el crecimiento registrado en las inversiones de la economía y aumentó en forma considerable su inversión en capital en el período 2005-2016. En efecto, podría descartarse la idea de que la inversión en capital habría sido un factor determinante del deterioro de la productividad aparente en la industria de la construcción.

¿Hacia dónde deberíamos ir?

Un indicador de productividad aparente como el que se presentó para la industria de la construcción, no sólo es de utilidad para medir la relación entre los recursos utilizados y el producto. Su análisis en profundidad, debería permitir extraer conclusiones acerca de la eficiencia productiva del sector e incluso encontrar aspectos sobre los que se debería hacer  hincapié en el afán de revertir ese “estancamiento de productividad” que se viene presentando desde hace una década aproximadamente, teniendo en cuenta las limitaciones que puede tener el indicador.

En este sentido y considerando que una de los factores determinantes de la productividad es la gestión, es que la Cámara de la Construcción del Uruguay se encuentra trabajando en la presentación, promoción e implementación de la herramienta BIM (Building Information Modeling). ¿Por qué? Porque se trata de una metodología pensada para implementarse, entre otras actividades, en la construcción, ya que se utilizan modelos BIM en las distintas etapas del ciclo de vida de un proyecto (diseño, construcción, operación y mantenimiento).  A su vez, se trabaja en su difusión e incorporación de la herramienta porque las ventajas del uso de BIM indican que su correcta implementación implica, entre otras: menores costos, mitigación de riesgos operacionales, mayor precisión, mayor calidad, mayor predictibilidad y control de plazos, mejor seguimiento de las distintas etapas del proyecto, disminución del margen de error, reducción de conflictos de construcción. En efecto, la adopción de BIM tiende a contribuir a la mejora de la eficiencia y con eso a la mejora de la productividad, buscando “cuidar” la rentabilidad del sector privado o incluso mejorando los márgenes de ganancia de las empresas.

 Capacitación promovida por la Cámara de la Construcción del Uruguay

Dado que se considera a BIM como una potencial vía de incremento de la productividad del sector, la Cámara de la Construcción del Uruguay ha organizado el Primer Encuentro Nacional BIM ( en conjunto con la Corporación Nacional para el Desarrollo) el pasado 18 de mayo de 2017 con el fin de presentar esta herramienta y metodología de trabajo y comenzar un proceso de concientización sobre la importancia de BIM, no sólo a los asociados de la Cámara sino que a todos los potenciales actores interesados en la temática y vinculados al sector. Los resultados fueron muy positivos ya que asistieron cerca de 400 personas, contamos con expositores locales e internacionales, contamos con la participación tanto del sector público como desde el sector privado y también con representantes de la academia. Las repercusiones fueron mejores de las esperadas, de hecho, aumentó el interés por las capacitaciones, promovidas por la Cámara, lo que es clave cuando se busca introducir una nueva metodología de trabajo.

17 de julio del 2017. Por Sr. José Ignacio Otegui, Presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay.