Una apuesta por la productividad en el sector de la construcción

2 de octubre Por Edwin Chirivi Bonilla, Director de Estudios Económicos y Proyectos Estratégicos de Camacol

  • De acuerdo con Mckinsey Global Institute – MGI, la construcción mueve recursos anuales equivalentes al 13% del PIB Global, cifra que asciende a $10 trillones de dólares.
  • Romper la inercia de baja productividad debe ser una apuesta integral que permita acelerar la trasformación del sector en línea con el avance que otros sectores productivos vienen dando. 

El reporte de Mckinsey agrupa los principales factores restrictivos del avance en la productividad del sector y describe las acciones más importantes que pueden desarrollarse de manera simultánea desde el enfoque empresarial, sectorial y de política pública para ganar en innovación y competitividad.

¡La construcción importa!…

El sector de la construcción es de gran relevancia en la estructura económica mundial. De acuerdo con Mckinsey Global Institute – MGI[1],  la construcción mueve recursos anuales equivalentes al 13% del PIB Global, cifra que asciende a $10 trillones de dólares. Con esas inversiones el sector emplea 7% del total de la mano de obra global.

Esta relevancia económica no ha estado directamente relacionada con un avance significativo en materia de productividad, y lejos de los resultados que se pueden observar en otros sectores.

Según el reporte del MGI “Reiventing construction – A route a higher productivity” publicado en el año 2016, la productividad laboral en el sector de la construcción ha crecido en promedio 1% en las dos últimas décadas, resultados que contrastan con el 2.8% que ha crecido la productividad en la economía global y el 3.6% que lo ha hecho la industria manufacturera en el mismo periodo. Las estimaciones del reporte muestran que cerrar la brecha de productividad que enfrenta el sector de la construcción podría aumentar su valor agregado a nivel global en 1,6 trillones de dólares, cifra que en términos relativos equivale al Producto Interno Bruto de Canadá o a un 2% de la economía global.

 Las causas de los modestos avances en productividad en el sector de la construcción hacen parte de una mezcla de elementos que se conjugan con una estructura empresarial altamente fragmentada, una mayor complejidad de los proyectos constructivos y comunes desfaces sobre los tiempos de ejecución y la rentabilidad esperada de los proyectos. El reporte de Mckinsey agrupa los principales factores restrictivos del avance en la productividad del sector en tres categorías: fuerzas externas, dinámica industrial y factores operacionales a nivel de las firmas. (Esquema 1).

 Esquema 1. Causas de la baja productividad en el sector de la construcción.

Fuente. Mckinsey Global Institute – MGI.

 En el nivel de fuerzas externas que limitan la productividad del sector de la construcción, el análisis del MGI identificó que la complejidad de los proyectos, la regulación y la informalidad generan brechas en el desempeño de las compañías. Desde la dinámica industrial, la fragmentación empresarial, de la desalineación en las estructuras contractuales y las características de los proyectos en relación con la demanda ha venido generando sesgos a la baja en el ejercicio de las firmas del sector. Asimismo, al interior de las empresas el estudio del MGI identificó que los cuatro elementos que más restan en la optimización de la operación de las compañías están relacionados con los procesos de diseño e inversión, la gestión integral de los proyectos, la disponibilidad de mano de obra y la limitada adopción de técnicas digitales y procesos de innovación.

Estos problemas que fueron identificados como causas raíz de la baja productividad en la construcción también tienen una serie de elementos sobre los cuales se pueden establecer acciones para contenerlos y revertir el proceso, conduciendo así la actividad hacia el cierre de brechas y el consecuente aumento en el desempeño integral de las firmas. De acuerdo con el reporte, hay siete áreas de trabajo que permitirían aumentar la productividad en el sector de la construcción entre 50% y 60%. Estos factores podrían ser potencializados a través de estrategias complementarias que movilicen al sector en una lógica de estandarización y procesos de manufactura, y lo alejaran del tradicional concepto de ejecución y gestión individual de proyectos.

El primer elemento clave sobre el que se debe repensar la productividad en el sector de la construcción tiene que ver con redefinir la regulación y aumentar la transparencia, en el sentido de racionalizar los trámites y los procesos de aprobación requeridos. El segundo está relacionado con renovar la estructura contractual entre desarrolladores y subcontratistas, de tal modo que cambie el esquema tradicional basado en evaluación por costos, hacia un modelo que integre de manera efectiva el trabajo colaborativo, la solución de problemas y la planificación integrada, tal y como se establece en los esquemas IPD (Integrated Project Delivery).

El tercer aspecto sobre el cual se pueden generar avances sustanciales en la productividad tiene que ver con una nueva concepción en los procesos de diseño e ingeniería de los proyectos. La estandarización de diseños y procesos constructivos que no requieren definiciones a la medida de cada proyecto, que puedan ser replicables de manera regular y que permitan minimizar la ejecución en sitio, pueden contribuir al aumento en la productividad. También el reporte del MGI menciona que mejorar el proceso de compra y provisión de insumos mediante una mezcla de mejores prácticas replicables de otras industrias, la inclusión de procesos de digitalización en la selección de proveedores y la centralización de ciertas acciones en el proceso de compras, pueden tener beneficios en tiempo, transparencia y menor precio por mayor escala.

 En una dirección similar, se recomienda mejorar los procesos de ejecución en obra mediante la implementación de sistemas de planificación rigurosos como Last Planner System, los cuales permiten que las actividades claves se desarrollan en tiempo y presupuestalmente alineadas. A esto se debe sumar la definición de indicadores claves de productividad que mejoren la relación entre desarrolladores y sub­-contratistas; con acciones complementarias en la articulación eficiente de procesos mediante la filosofía Lean de tal forma que se pueda minimizar la variabilidad en los rendimientos y reducir las pérdidas.

Por último, se describen dos factores fundamentales para aumentar la productividad en el sector. Por un lado, incrementar los procesos de adopción de nueva tecnología que pueden ir desde el modelaje a través de procesos de 5D Building Information Modeling, hasta el uso de técnicas avanzadas de análisis derivadas del internet de las cosas, los cuales facilitan el monitoreo, diagnóstico e intercambio de información en los procesos de planificación y ejecución de las obras. Por otro lado, se plantea el fortalecimiento de las habilidades y formación de la fuerza laboral, en relación con el uso de las últimas tecnologías y herramientas digitales, y el diseño de programas de aprendizaje y estabilidad laboral para los trabajadores.

 Estas acciones pueden desarrollarse de manera simultánea desde el enfoque empresarial, sectorial y de política pública. Ejemplos de programas para su implementación han sido bien documentados en países como China, Australia, Bélgica, Singapur, Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, entre otros. Romper la inercia de baja productividad debe ser una apuesta integral que permita acelerar la trasformación del sector en línea con el avance que otros sectores productivos vienen dando. 

 [1] http://www.mckinsey.com/industries/capital-projects-and-infrastructure/our-insights/reinventing-construction-through-a-productivity-revolution

2 de octubre Por Edwin Chirivi Bonilla, Director de Estudios Económicos y Proyectos Estratégicos de Camacol