REPRESENTANTE DEL BID PARTICIPA EN REUNIÓN DE PRESIDENTES DE CÁMARAS

El pasado mes de junio, José Agustín Aguerre, gerente del Departamento de Infraestructura y Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó de manera virtual a los presidentes y representante de las cámaras de la construcción asociados a la FIIC, los planes de recuperación económica del banco para Latinoamérica y el Caribe.

En lo inmediato, José Agustín comentó que la institución financiera lanzó un acuerdo con los gobiernos integrantes del BID para ejecutar un programa de préstamos que se aprobaría en junio.  Dada la urgencia para canalizar los recursos y preparar las operaciones, el BID diseñó prototipos de operaciones para tales efectos.Además, contemplan ejecutar un paquete de cuatro medidas que apunta evitar acrecentar la desigualdad social “que ya venía siendo un drama para la región”, expresados en los estallidos sociales de algunos países previos a la pandemia. 

Según estimaciones del banco, la región decrecerá alrededor de 5% PIB este año. Ante este escenario, Aguerre comentó que la infraestructura tendrá un rol importante en la salida a esta crisis.  “El BID ha transmitido a los gobiernos que la inversión en infraestructura es una buena parte de la solución, al ser un rápido generador de empleo con un efecto multiplicador muy importante, ya que ayuda a mantener los servicios básicos, a las personas conectados y los mercados funcionando, permitiendo disminuir la desigualdad y generación de riqueza para los países que es muy importante”, sostuvo Aguerre.

El representante de FIIC también recordó las brutales brechas de inversión en infraestructura en la región. Por ejemplo, entre el 2008 y 2018 los países de Latinoamérica y el Caribe invirtieron cerca del 2,8% de su producto en infraestructura. Y si se compara con Asia oriental y el Pacífico, su inversión en cercana al 5,5% y en oriente medio y norte de África, esa inversión es de 4, 8%.   

Para José Agustín Aguerre, hoy es momento de audacia y el mensaje a los gobiernos por parte del BID es que este es un momento para invertir. “No son años para dar equilibrio de las cuentas públicas por sobre el equilibrio emocional de la población que necesita salir a trabajar”.

Para 2021 el BID agregará dos líneas de trabajo adicionales: Seguridad alimentarias, que estará enfocada en apoyar a los países para que no se corte la cadena de alimentos e infraestructura sostenible.   

Este último, contempla la inyección de recursos en proyectos de rápido desembolso como son las obras de mantenimiento en infraestructura crítica, que generen empleos de manera rápida. Así como permitir mantener a las empresas operadoras funcionando. Como son las empresas sanitarias y eléctricas en las grandes ciudades, pero también en el sector rural.

Igualmente se dispondrán recursos para la preparación de proyectos. Es decir, aquellos proyectos que no pueden ser licitados hoy, pero que, en una segunda etapa, dentro de un año, los gobiernos los tengan listos para ser implementados.

“Vemos muchos países que están en condiciones de poner una agenda más ambiciosa. De integración, de aumento de capacidad en el sistema de transportes, aumento en la capacidad de agua o saneamiento, que también implica Inversión pública. Y como BID también queremos financiar esos proyectos”.

Aguerre manifestó que la institución además contempla avanzar con los gobiernos en una agenda de anticorrupción pro transparencia. “Este sector ha sido muy castigado y las necesidades de respuestas rápidas con los Estados no pueden llevar a que se deje de lado los procesos naturales de la competencia en el mercado, por el mercado y la claridad con que se adjudican esos contratos”, aclaró el ejecutivo.

La digitalización también será parte importante de la agenda para el 2021, así como el rescate de las funciones en planificación, ya que a juicio de Aguerre, en muchos países se ha perdido la capacidad de anticiparse y proyectar. De hecho, muchas veces es el sector privado es el que termina proponiendo una agenda nacional. Por lo mismo, esas unidades de planificación de los gobiernos deben reforzarse.

Concretar un estudio que observe el efecto multiplicador en inversión de infraestructura de los países de la región es otro desafío que tiene en carpeta el Banco, ya que no existe información que refleje realmente el impacto de la infraestructura en Latinoamérica y el Caribe. 

Las cuatro medidas de recuperación económica del banco para Latinoamérica y el Caribe:

  1. Paquete de programas sanitarios: compra de equipamientos, construcción de hospitales, reacondicionamiento o transformación de hospitales, equipamientos de infraestructura, asistencia. Todo para que la salud de los países siga en funcionamiento. 
  2. Ayudar a los gobiernos a los subsidios de forma rápida: Aportando con diseños de prototipos de operaciones
  3. Apoyo presupuestario: Inyectar directamente dinero a los países para que puedan mantener, en épocas de baja recaudación, la prestación de algunos servicios o el funcionamiento elemental del aparato del Estado, o bien inyectar a su economía en pagar seguros de desempleo, entre otros.
  4. Apoyo a las empresas: generalmente canalizado por la Banca Nacional de Desarrollo.  Con apoyo preponderante a las pequeñas y medianas empresas para así mantener funcionando las cadenas de pago.

En definitiva, este año el BID prestará US13 MM para el sector público y US7 MM al privado.